ESTREMAÚRA SUMA

Y SIGUE…

 

Un poquino de to,

una mijajina de na,

un cachino tierra,

una pizquina pimienta,

un puñao de olivos,

un cazo leche,

una cuchará de sal,

un tiestao de suores,

una docena de flores…

y media de madalenas,

un chato vino,

una garrafa de agua,

un cubino de jabas,

una caldereta cordero

y un cuarto y mitá

de bondá,

y una arroba de aceite,

una fanega de trigo,

un deo de leche,

un trocino chorizo,

una jartá de belleza

y tres cuartas de más

de deleite,

un manojao de espárragos,

una anilla de acelgas,

un cuenco garbanzos,

un montonao de cultura,

un saco picón,

una brazá de sarmientos,

una almorzá de cerezas,

y un ñuo de pan

con un cachino queso,

una ristra de ajos,

un barreño de zinc,

una tinaja de barro,

unos bochinches de alegrías,

y unas sonrisas,

y un perol de lentejas,

una canasta de perrunillas,

y tres duros de patatera,

un paquetino tabaco,

un nio de gorriatos,

un chorreón de miel,

un tarro tomates,

y una gavilla de abrazos,

y un carromato de siestas,

y de fiestas,

y un capacho de ausencias,

y una esportillá de historia,

y un morral de bellotas,

y un calambuco de besos,

y un manantial de amores,

y un quintal de añoranzas

y unas alforjas repletas

de recuerdos, miedos,

luchas, esperanzas,

y esfuerzos…

Estremaúra tiene una jartá de cosas

que no tienen precio, que ni se compran ni

se venden; no tienen medía;

no hay balanzas precisas ni caben

en básculas, solo tienen el valor

de ser como son: sabiduría.

Estremaúra suma

y sigue…

Mientras haya padres

y agüelas que cuenten

qué fue de lo que fuimos

y mientras haya hijos

y nietas que se pregunten

dónde vamos

y de dónde venimos.

Estremaúra suma

y sigue

en las lumbres,

en los braseros,

en las cenizas,

en las badilas,

en las enaguas,

en las mesas camilla,

en las sillas de enea,

en los cobertores,

en las dehesas,

en las encinas,

en las jaras,

en las enramás,

en los pueblos,

en sus gentes

y en las nuestras palabras

Y si antoavía cabe

alguna cosina: ańáele

un puñao de coraje,

un poquino paciencia,

una miajina de orgullo,

un cachino de cielo

y la mucha memoria

de tos los que se fueron.

Mézclalas despacino,

sin prisas, sin medía,

amasándolas como al pan,

labrándolas como a la tierra,

para que emerjan

como sueños

que perduren

en los nuestros

sentires y

en las nuestras

lenguas;

Estremaúra suma

y sigue…

Pedro Parrina

30/09/2026

moreno linares b