LAS HORAS EN ESTREMAÚRA

-¿Me pué dar la hora?

-Si…, claro, a vel, son “una miajina pasás las cuatro” -Que es lo mesmo que las cuatro y pico-.

–“Y pico” quiere decí: “Y poco”-.

-Gracias.

Aquí, en Estramaúra, las horas se dan, y tamién se comparten ¿Qué hora tenemos?

Una miajina no es ná, alreor de un minuto. Una miaja es un poco más, como minuto o minuto y pico.

En muchos casos la hora en punto se supone ya sabía, de lo que se informa son de los minutos que pasan o que quean pa las horas en punto.

“Son las y media” supone que tú ya sabes la hora que está corriendo, te está informando de que pasa media hora de la hora en punto que sea.

“Son las y cinco” quiere decí que pasan cinco minutos de la hora en punto, la que fuera, que ya tú debes conocer previamente. Si te contestan que son “ las y cinco pasás” significa que han pasao seis, o siete minutos máximo, de la hora en punto, sin llegar a “las y ocho”, que eso ya se diría “casi las y dié” o no quea ná pa las y dié.

También utilizamos: “las y vente”, “las y venticinco”…, e igualmente “las menos cinco”, “las menos dié”, “las menos vente”, “las menos algo”, e indistintamente las “y poco”, las “y pico” y las “y ná”.

En relación a los cuartos, utilizamos “las… y cuarto”,  “las… y media”, “las… menos cuarto” o “las… y tres cuartos”.

Teniendo en cuenta que los adverbios de cantidá, en este caso cantidá de tiempo: ná, poco, pico, una miaja y una pizca son mú poco, es decir: casi ná, y que, una mijina, una miajina o una pizquina son menos aún, y tomando como referencia las cuatro, voy a indicar algunas de las diferentes formas de referirnos al tiempo cronológico.

Una mijina pasan de las las cuatro, Las cuatro pasás, las cuatro y una miaja o las cuatro y una pizca, son lo mesmo.

“Las y cinco” o “las cuatro y cinco”.

“Las y dié”.

“Quea una pizca pa las y cuarto”.

“Las y cuarto”.

“Una miajina pasás las y cuarto”.

“Las y vente”.

“Las y venticinco”.

“Casi las y media” o “van pa la y media”.

“La y media” “las y media” o “las y trenta”.

“Y media pasás”.

“Casi las y trenta y cinco”.

“Las y trenta y cinco” o “las menos y venticinco”.

“Las y cuarenta” o “las menos vente”.

“Las menos cuarto”, “las y cuarenta y cinco” o “las cuatro y tres cuartos”.

“Las menos dié” o “las y cincuenta”.

“Las menos cinco” o “las y cincuenta y cinco”.

“Una miajina quean pa las cinco”, “casi las cinco” o “no quea ná pa las cinco”.

A las cinco he quedao, asín que, salgo echando hostias que no me quea tiempo.

Madrid, 20 de julio de 2021

Pedro Moreno «Parrina»

 

 

elpregonero

QUE DICE MI PADRE QUE HEMOS MATAO UNA VACA

 

SE HACE SABER QUE…

Fue una mañana de a diario, me disponía a ir a la escuela, mi padre me dijo: cuando subas pa’rriba pa la escuela, pásate por casa del señó José, el pregonero, y le dices que hemos matao una vaca.

Inmediatamente todas mis alarmas pensativas se iluminaron ¿Qué le importa a ese señor que hayamos matao una vaca? ¿Qué motivos, que desconozco, pueden llevar a mi padre a hacerle conocedor a esa persona de que una vaca se hubiese roto una de las patas y su dueño le ofreciera a mi progenitor que la sacrificase para aprovechar la carne?

¿Por qué le vamos a decir al pregonero que hemos matao una vaca? -Le pregunté a mi padre-

-Tú vas y se lo dices y ya está -Me respondió él-.

Asín, sin más, sin explicación adicional alguna. Las faltas de respuestas me preocupaban especialmente porque me suponían, me suponen, un gran esfuerzo mental y físico. Descubrir o al menos intentarlo, qué cosas se ocultaban tras las no respuestas de mis padres, de mis hermanos mayores, de los profesores, etc., me suponían, me suponen, un proceso de investigación que no siempre llegaba, o llega, a dar un resultado satisfactorio.

No entendía nada, pero aún así llamé a la puerta, esperé a que me abriera y sin permitirle siquiera preguntarme qué quería, le espeté a aquel señor: que dice mi padre que hemos matao una vaca, e inmediatamente me di la vuelta y marché huyendo por si me pedía alguna explicación.

Sin duda que estuve durante todas las clases dando vueltas a la cabeza sobre qué habría pensado el pregonero sobre mi comunicado y preguntándome para qué serviría. Na más salir de la escuela fui a perseguir por las calles del pueblo al señor José, el pregonero. De repente lo encontré en uno de los cruces de las calles principales, la Gran Vía de Logrosán, y me dispuse a escuchar: primero el sonido estridente de la cornetilla, tras el cual, enérgicamente, voceó el mensaje: se hace saber que… en la carnicería de Parrina tienen a la venta carne de ternera fresca.

No era normal, en aquellos tiempos, que en las carnicerías del pueblo tuvieran disponible para la venta carne de ternera, ni fresca ni congelá, como tampoco lo eran, carnes magras y sin grasas, las de pollo de granja o de guarro blanco. Lo normal, que ahora ya no lo es tanto, eran las de cerdo negro o colorao cebaos para su consumo y sustento familiar y las de cordero criados igualmente con el mismo fin, gallos y gallinas de campo, etc.

Y así fue, esa mañana de diario, lo sé porque mis padres tenían abierto el despacho y había más personas de lo normal en la cola esperando turno para ser atendidas, que descubrí para qué servía la publicidad.

Madrid, 2 de marzo de 2021

Pedro Moreno «Parrina»

Firma pedro rojo En memoria de mi padre Jesús Moreno «Parrina» que el día 7 de julio cumpliría 91 años.

 


© 2018 firma moreno linares. Todos los derechos reservados.