ECHO DE MENOS

Echo de menos los:

“Por supuesto, ahora salgo”

“Nos vemos en un rato”

“Dame cinco minutos,

me estoy arreglando”.

¿Quedamos en el bar de la esquina

o en el parque de abajo?.

“Hasta pronto”

“Luego nos vemos”.

Echo de menos:

las cosas simples

menores,

la voz, los ecos,

los besos, los abrazos,

las miradas a menos de un metro,

los pequeños gestos,

incluso un llanto.

Echo de menos:

las monotonías de la calle,

del viento y la brisa,

a los pájaros,

a los árboles,

el bullicio de los niños,

sus juegos y sus sonrisas,

los paseos de los abuelos

y los enamorados.

Echo de menos:

“lo que prefieras”

¿Una cerveza, un refresco,

té o café, con madalenas?

Estáis invitados, por cierto.

Echo de menos:

las cosas sencillas

y nimias,

las cosas que no importan,

o tal vez, ahora…,

las cosas tontas,

la poesía,

los amigos, la familia,

el día a día,

quedar para salir

y celebrar juntos

la vida.

Madrid, 21 de marzo de 2020

Pedro Moreno Linares.

EL TONTAINAS

-NIVELES DE TONTUNA-

La lengua extremeña posee una gran riqueza lingüística como demuestran la ingente cantidad de apelativos que utilizamos para referirnos a una persona de forma despectiva, insultante, cariñosa, y a los estados físicos o psíquicos de la misma. En este escrito solo haré referencia a calificativos, utilizados entre críos y adolescentes principalmente, en relación a una persona: tonta, boba, torpe, inútil, ruda, terca o bruta, y los diferentes niveles de graduación que existen para cada uno de ellos. Si bien la entonación que damos a estos lo pueden convertir en un apelativo ofensivo o, por el contrario, afectuoso.

Los estados de tontuna de un tontainas o tonto cualquiera, de menor a mayor graduación, serían los siguientes:

Tontorroncinino,

tontorroncino,

tontorrinino,

tontirrinino,

tontinino,

tontino,

tontín,

tontito,

tontorroncete,

medio tonto,

tonto –a secas-,

tontón,

tontorrón,

tontorronzón,

mú tonto,

tonto perdío,

y: tonto del tó.

Se debe tener en cuenta que los añadidos mú, perdío y del tó siempre tienden a aumentar cualquiera de los niveles, lo admiten todos los estados de tontuna exceptuando el de medio tonto, que como su calificación indica es el nivel intermedio, a la espera de que la balanza se incline hacia un lado u otro. Así podemos decir:

mú tontorroncinino,

tontito perdío,

tontorronzón del tó.

De este modo podemos decir que alguien está ido o está tocao de la mollera, que está como una regaera, que tiene pocas luces, que es más bruto que un arao, o más torpe que un cerrojo, o que no sabe hacer la o con un canuto…, diciendo que es un-una o está: abobao, aborregao, alelao, amuermao, atolondrao, atontao, atontonao, atontocinao, atontorrillao, atostonao, destalentao, desatalantao, echapetao, eschapetao, empanao, trastocao, trastornao, tonto, chota, modorro, sunormal, zumbao…, entre otras lindezas.

O simplemente que es un-una: ajorcasopas, almendruco, anormal babieca, calambuco, calamí, cebollo, ceporro, bobo, borrego, bruto, burro, burranco, butrago, cabezón, cabezota, cachiporro, calamandrú, cazurro, cenutrio, cerrao, chamorro, cholondro, ciruelo, embécil, gansaparullo, garuto, idiota, insuso, inorante, juanbimba, jumento, lila, mameluco, moñigo, mochuelo, mostrenco, ñeco, paleto, palurdo, pepeleches, pamemo, pamplinas, pamplinero, porrúo, pringao, regaera, sapinote, sinsustancia, tarambana, tarambaina, tarugo, tontainas, tontolabas, torpe, torpón, zocato, etc...

 

LOS DIFERENTES NIVELES

El diminutivo se construye con el sufijo ino-ina, como por ejemplo: ceporrino-a, inorantino-a, mochuelino-a, trastornaino-a… que se refiere al nivel mínimo de tontuna, y que suelen utilizarse de forma cariñosa.

El superdiminutivo es un grado exclusivo extremeño, no lo admiten todos los apelativos, se construye a partir del diminutivo añadiendo el sufijo nino-nina: ceporrinino-a, tontinino-a, ignorantinino-a, cachiporrinino-a, cazurrinino-a.

Para el aumentativo utilizamos el sufijo ón-ona u ote-ota:

ceporrón-a, cebollón-a, burrancón-a, inorantón-a,

burrancote-a, brutote-a, etc..

El superaumentativo, grado igualmente exclusivo de nuestra tierra, se construye con mu, perdío y del tó.

Así podemos decir que alguien es:

mu ceporro, mu bruto, mu burro,

inorantón perdío, chonlondro perdío, burrancón perdío.

atontao del tó, empanao del tó o ceporrón del tó.

Nota aclaratoria:

Una tontá es una tontería, una idiotá -una idiotez-, dicha o hecha por un tonto o un cuerdo, mientras que la tontuna es un estado de trastorno o pérdida, normalmente leve, de la razón, que se desplaza con la persona.

        “Vaya tontá q´a soltao”

“Vaya tontuna que tienes encima”.

Hasta aquí hemos llegao, me voy con la tontería a otra parte.

Con todos mis respetos y sin ninguna otra pretensión que la de entretener a los lectores en estos difíciles días.

Madrid, 14 de marzo de 2020

Pedro Moreno Parrina


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