Es el momento de hablarse a uno mismo mentalmente con mensajes positivos de esperanza, superación y buenos deseos, dirige esos pensamientos hacia las personas queridas, y a la sociedad en general, es lo que conocemos como rezar, orar, rogar, pedir…, ya sea a una divinidad concreta, a los héroes terrenales, que hay muchos; profesionales, amigos, familiares…, o la humanidad en general.

Da gracias, reflexiona, sé positivo, no caigas en la desesperación, pide ayuda, ofrece apoyo, actúa con responsabilidad y acepta que es por el bien de la sociedad.

Si en mirando por la ventana ves descuido, porquería o suciedad…, tal vez sea hora de limpiar los cristales.

Madrid, 15 de marzo de 2020

Pedro Moreno Parrina.

ME’STÁ ENTRANDO LA MODORRERA

Me’stá entrando la modorrera; tamién llamada «la modorra»; «qué peo tengo»; «me'stoy queando sobao»; o «qué cuesco me’stá entrando» es un no sé qué que te entra después de comé, que casi que ni se pué explicá, y que te quea jecho polvo. Algo así como un cansancio inmenso que se apodera de tó el cuerpo; una necesidá de cerrar los ojos; un menester de tumbarse un rato que obliga a quienes lo padecemos, o mejor dicho, lo disfrutamos, a «echar una cabezá o dar un cabezazo»; es decir: «acoscarse en el sofá o empiltrarse en la cama». Para los más puristas con bica, orinal o escupidera, incluía.

«Echarse un rato»; «quedarse sobao»; «recostarse un poquino»; «doblar la oreja»; «atostonarse o amuermarse un ratino»; o simplemente: «recostarse o arrecostarse» son algunas de las múltiples formas y maneras de referirnos a este algo tan español, tan nuestro, tan extremeño… Algo cuyos beneficios descubrieron hace poco tiempo “en el mundo desarrollado” y que los extremeños venimos desarrollando y conocíamos desde antaño, hace siglos, y continuamos hogaño llevándolo a efecto con toas y ca una, y hasta las últimas, de las consecuencias; sin importarnos onde ni aonde, o andiquiera que, estemos.

Tal vez, esta buena costumbre nació de la observación del comportamiento de los animales, que son sabios, los cuales; «en cuanto q’aprieta la caló», durante los meses de verano y primavera, buscan sombra; agachan la cabeza; se arrejuntan bajo cualquier encina, o árbol de la dehesa y esperan a que llegue la hora de la fresca.

Nusotros, en los meses de otoño e invierno, igualmente «nos quedamos traspuestos» cuando nos entra el calorcino del brasero por las pantorillas p’arriba y se nos apodera de tó nuestro cuerpo «la muerma».

Me’stá entrando la modorrera es un aviso, una alerta, una advertencia, para los convidaos «comensales» primerizos sentados a la mesa que sean forasteros o desconozcan nuestras costumbres. Entre nosotros no es necesario ni decirlo siquiera; con «me voy a echá un rato» ya está tó dicho…, pero para los foráneos: parejas, novios, amigos, etc., de extremeños, invitados a comé, es un anuncio de lo que ocurrirá a continuación; que reza así: “cuando menos os deis cuenta; tos los nacíos en esta tierra habremos desaparecío, sin que os apercibáis de ello y sin recoger la mesa ni ná”.

-Al rato, los sorprendidos primerizos preguntarán: -¿Dónde se han ido todos?

- A lo que los veteranos, entre risas, responderán: -Pues a dormir la siesta-.

Donde se ponga la siesta española, extremeña por tanto,

que se quite el sueño americano.

Madrid, 29 de enero de 2019.

Pedro Moreno Parrina.

https://editorialcuatrohojas.com/tienda/verde-blanco-negro/

https://buysculpture.es/moreno-linares/libro-relatos-y-poesias-de-moreno-linares.html

 SIESTASIESTA2SIESTA3


© 2018 firma moreno linares. Todos los derechos reservados.